23 jul. 2012

En otra vida quiero ser azafata de Pan Am

Realmente nunca pensé en ser azafata. Dentro de las múltiples opciones que se me ocurrían cuando estaba chiquita, ningún trabajo que implicara, de manera literal, no estar con los pies en la tierra, era lo mío. Sin embargo, cuando vi las imágenes de las azafatas rosadas y con sombrero en la película de Stanley Kubrick -2001: La odisea del Espacio- la idea empezó a parecerme interesante.
Fotogramas de 2001: La odisea del espacio
Estas azafatas espaciales, con ese aire futurista sesentero me cautivaron... como también lo hizo Kubrick, uno de mis directores favoritos (pero esa es otra historia). Cuando vi la película ya había elegido qué estudiar, así que realmente ser azafata nunca estuvo dentro de mis planes, pero sí me empecé a fijar más en ellas. 
 
A las de Avianca, por ejemplo, nunca las he visto con el pelo suelto, tienen una ruana roja simpática, una pañoleta que llevan del cuello con un broche bonito y un sombrero bombín. Me encanta verlas en grupito andando por el aeropuerto, ahí es cuando siento que el diseño de Alonso Uribe toma toda la fuerza, cuando uno ve pasar una mancha roja...confieso que he seguido a más de una tratando de encontrar el counter de Avianca.
Las azafatas de Pan Am en los 60s
Pero, aunque son de mucha ayuda y se ven muy bien, en el caso de Avianca, me gana el escozor de usar uniforme.
No puedo decir lo mismo del uniforme de Pan Am, desde que comenzó la serie de tv, estoy pegada y enamorada, más que de la trama, del diseño de vestuario. A juzgar por las fotos, la serie, por lo menos en cuanto a arte se refiere, es muy parecida a la realidad.

Ser azafata no es un trabajo que encuentre especialmente divertido, y tal vez menos en el Pan Am de los 60s donde exigían una talla y un peso determinado, un límite de edad y era prohibido estar casada. Pero sólo por usar el uniforme, que incluye el lindo maletín, me gustaría serlo.

Claro, despertarse en Bogotá y terminar el día en París también puede ser una muy buena razón.