27 feb. 2013

Kintsugin, el arte de enmendar



Navegando por la red me encontré una forma de arte que no conocía, Kintsugin (金継ぎ) esta tradición japonesa consiste en reparar con resina y polvo de oro utensilios de cerámica que han sufrido daños.
Al unir los espacios del objeto quebrado, y hacer evidente su ruptura y su reparación, un objeto obtiene historia y por lo tanto incrementa su belleza.


Más allá de lo bonito que me parece esta práctica, con todo lo estéticos que son los japoneses, me gusta la metáfora que propone. Mil veces  he comparado las fisuras en las relaciones como un plato quebrado, y tristemente siempre tengo la sensación de que por más de que los interesados se esfuercen en remendarlo, algo estará siempre roto.


Este Kintsugin me abre una nueva mirada sobre los daños y las rupturas, si las relaciones – como las vajillas- se enmiendan con paciencia y materiales nobles, no sólo se pueden recuperar sino que pueden ser más bellos.




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11 feb. 2013

El eterno optimismo

He de confesar que no le tengo miedo a envejecer, pero sí mucho a verme como una señora. Y eso, no tiene nada que ver con la edad. Lo de ser señora no es que tenga nada de malo, es sólo una cuestión de gusto. Yo quisiera no  comprar nunca ropa en el departamento de señoras, me parecería muy triste tener que limitarme a ciertas cosas por mi edad. Espero que ese día nunca llegue y que si han de catalogarme con algún adjetivo o llamarme de algún modo, este sea cualquier cosa menos señora.  Creo que esto explica mi total admiración a la Duquesa de Alba, yo también espero llegar a los 80 en bikini!

A propósito de mujeres mayores  maravillosas, les dejo las fotos de la última colección de la diseñadora Karen Walker: Karen Walker forever . Una colaboración ganadora: las gafas de Walker y las modelos  descubiertas por Ari Seth Cohen, autor de un blog  que me encanta.


7 feb. 2013

Reconexión



Después de unas semanas de silencio por estos lados, retomo el ritmo con esta entrada. Seguramente a muchos les ha pasado como a mí, que necesitan un espacio para acumular energía. Pues bien, tuve mi tiempo de recarga y lo cerré con el viaje  a la montaña en Chile que anuncié por aquí. Fueron 8 días sin teléfono, televisión, internet, carne o gaseosas. Durante este tiempo conviví con la naturaleza, con desconocidos de varias partes del mundo, con mi amiga de toda la vida y conmigo misma. Y fue una experiencia tan positiva que quería compartir algunas de las cosas que aprendí.

Lo que no fluye se estanca y contamina, fluir te mantiene puro. Qué mejor maestro de esto que el río. Todas las mañanas me sentaba un rato a mirarlo, a ver con qué fuerza iba pasando y como en partes donde se empozaba se volvía cementerio de insectos y hojas secas.

No hace falta ser demasiado fuerte o grande, si eres flexible sobrevivirás todo el invierno. Hay en la montaña un arbolito, con aire a bambú, que  utilizan para todo, construyen casas con él. Pues bien, es de apariencia frágil, delgadito, pero me contaban que en invierno, cuando todo estaba desierto él permanece firme, todo porque sabe moverse con el viento.

Cuando tomas distancia todo se ve lejano y pequeño. Algunas veces  estás tan metido en medio de una situación, la tienes tan cerca que la ves enorme casi aplastante. Pero con la distancia adecuada, descubres que realmente nada es tan importante.

Sólo atacas  lo que consideras una amenaza. En esta montaña no se siente miedo, hay más posibilidades de que me pique una hormiga acá en mi casa de Bogotá que allá. Todos los que la habitan se tratan con respeto y consideración, por lo tanto no existe la necesidad de dañar al otro.

La única realidad es la que experimentas. Te pueden decir tantas cosas, te puedes decir tantas cosas… te limitas a vivir a través de la experiencia de los demás o de tus propias percepciones. Sólo es real la experiencia que vives en el presente. No juzgues, más bien vive.

3 feb. 2013

DivaRosa en Teotihuacan


DivaRosa se pasea por los sitios más increíbles, miren por ejemplo esta foto en la ciudad de los dioses, Teotihuacan, en México.
Increíble, verdad?