15 feb. 2014

Premio Oscar al Wrap Dress



Aunque al inicio de American Hustle hay un peluquín que se roba el show, es el personaje de Amy Adams – Sydney Prosser- el que llama toda mi atención. Qué belleza de vestuario, gracias a él,  Amy Adams que siempre me ha parecido una belleza angelical, en esta peli se ve fuerte, sexy, mujerón. 


A partir de esa primera escena hasta el final de la película me entretuve con los vestidos, ver con qué accesorios los iban a combinar, hecho que  Michael Wilkinson, el diseñador de vestuario, hizo sin caer en lo obvio, así qué además de zapatos y carteras hermosas – especialmente los mocasines de plataforma y  la cartera con manijas de bamboo de Gucci-, pasaron abrigos con cuello de piel *ojalá sintética para una auténtica perfección*, una pamela blanca espectacular, gafas y aretes gigantes, pelo producidísimo y  un collar tan icónico como el clásico Horsebit de Gucci.


Después de ver está película salí  antojada de todo el brillo de la época disco,  de una blusa vaporosa de Halston ,un wrap dress de Diane von Fürstenberg, pelo crespísimo de waflera , gafas monumentales que se salgan de la cara,  candongas con  diámetro infinito pero sobre todo de esa seguridad que trasmitían las mujeres de los 70’s, estrenando libertades y demostrándolo a través de su ropa.


Me gocé American Hustle, voto por que se gané el Oscar a Diseño de vestuario, no sólo por su estética sino por la manera sutil en que ésta ayuda a construir a los personajes.
Los peinados también son protagonistas, pero esa es otra historia.